Cuarenta y un años contemplan este templo de la gastronomía navarra.
Un lugar consagrado al producto y a una mínima manipulación en cocina, con el máximo respeto a un género que sólo pueden conseguir unos pocos privilegiados. Brasas y cocciones justas son las dos herramientas básicas de La Sidrería y el Asador Martintxo, con esas sencillas y milenarias maneras de afrontar el cocinado consiguen trasladar de manera impecable los sabores de la tierra, del mar y de las huertas al paladar de sus clientes. Si vienen a Navarra, esta es parada obligatoria. El Martintxo y La Sidrería Martintxo abrió sus puertas en 1978 en el local de una antigua panadería. Con su horno se cocinaron los primeros asados. Comenzaron entonces con corderos, chuletones y poco más. Hoy es un restaurante
familiar: padre, madre y seis hermanas y hermanos trabajan a diario en los dos restaurantes, locales anexos que trabajan con el mismo producto y filosofía. Carnes, pescados, mariscos y verduras excelsos.

Las carnes

Se definen como asador y eso en Navarra se traduce en la palabra “chuletón”. Carnes de vacuno mayor de maduraciones largas, perfectamente controladas, de animales seleccionados. 41 años al frente de las parrillas hacen que el trabajo sea perfecto. Grandes piezas con un manejo de la parrilla excepcional. Producto y oficio, la clave de esta casa, que se traduce en la mesa en chuletones impecables, plenos de sabor y ternura. Rojos en el centro, con una ligera capa marrón y el característico tostado exterior al punto de sal gruesa.

Y que no se nos olvide, corderos y cabritos asados al horno, de esos que ya casi no
se encuentran.

Los pescados y mariscos

Sin un contacto directo con puertos y armadores no es posible encontrar lo que aquí te encuentras. Son muchos años de mimar relaciones para poder traer directamente del agua rodaballos gigantes, merluzas de lomo negro, lubinas salvajes, besugos de anzuelo, meros enormes, percebes de roca de las Rías Baixas, cigalas de los Peñones de Alborán, langostinos de San Lúcar de Barrameda y alistados del Delta del Ebro, gambas blancas de Huelva, angulas… productos únicos. A la brasa o a la plancha, sabores únicos.

Las verduras

Cada mañana, entre las once y las doce, Martintxo Elia llega al restaurante con barcas repletas de verdura de su huerta. De ahí a limpiar y a la cocina. Este es el trayecto de gran parte de la verdura que se sirve en el Asador y la Sidrería Martintxo: directamente de su huerta a casa. Aquí las verduras son una joya, podría decirse que no se cultivan, se le rinde culto.

Las bodegas y el trujal

Lo grande de esta familia es que lo que hacen les gusta. Les gusta la gastronomía y la restauración y les gusta tener controlado todo lo que entra por el restaurante. Esta pasión les llevó hace unos años a poner en marcha su propia bodega y trujal muy cerca del restaurante donde, con el clima benigno de la Cuenca de Pamplona, se desarrollan vides y olivos. Y elaboran vinos y aceites. Los encontrarán en la mesa del restaurante. Un detalle más de hasta donde se puede llegar cuando se siente pasión por lo que haces.

Martintxo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Autor: Comermuybien (307 Artículos)

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